Incontinencia fecal
No tienes por qué aguantar esto.
La incontinencia fecal es frecuente, se habla poco de ella y es muy tratable. La mayoría de los pacientes experimentan una mejora significativa con el tratamiento adecuado. El primer paso es, sencillamente, someterse a una evaluación.
La incontinencia fecal afecta a aproximadamente 18 millones de adultos en Estados Unidos, con una prevalencia ligeramente mayor entre las mujeres. Se produce cuando se alteran los mecanismos normales de control intestinal, lo que provoca pérdidas involuntarias o la pérdida total del control intestinal. Muchos pacientes sufren en silencio durante años por vergüenza, sin darse cuenta de lo tratable que es en realidad esta afección. El impacto en la vida cotidiana es real, y un diagnóstico adecuado es el punto de partida para lograr un alivio significativo.
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18 millones
Adultos estadounidenses que padecen incontinencia fecal. La mayoría nunca habla de ello, pero la mayoría puede encontrar un alivio significativo con el tratamiento adecuado.
Tipos de incontinencia fecal
La incontinencia fecal no es una única afección. Saber qué tipo de incontinencia se padece es fundamental para determinar el tratamiento.
Incontinencia de urgencia
Sientes la necesidad de ir al baño, pero no llegas a tiempo. A menudo se debe a un debilitamiento de los músculos del esfínter anal externo.
Incontinencia pasiva
Las pérdidas se producen de forma involuntaria. A menudo están relacionadas con un debilitamiento de los músculos del esfínter interno o con una disminución de la sensibilidad rectal.
Incontinencia por rebosamiento
Las heces líquidas se escapan alrededor de una obstrucción de heces duras en el recto. Suele estar relacionado con el estreñimiento crónico.
Síntomas comunes
Los pacientes que padecen incontinencia fecal suelen referir:
Escape involuntario de heces
Dificultad para llegar a tiempo al baño
Necesidad frecuente de defecar
Diarrea crónica o estreñimiento
Expulsar gases o líquidos de forma involuntaria
Manchas o suciedad en la ropa interior
Irritación o molestias en la piel provocadas por fugas
Si se da alguno de estos casos, vale la pena hacerse una evaluación. El tratamiento precoz suele dar mejores resultados que dejar que la afección se agrave.
Factores de riesgo y causas
Hay varios factores que pueden contribuir a la incontinencia fecal, a menudo de forma conjunta. Identificar la causa subyacente es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.
Parto
Los partos vaginales, especialmente aquellos en los que se producen desgarros, se practica una episiotomía o se utilizan fórceps, pueden dañar el esfínter anal o el suelo pélvico. A veces, los síntomas no aparecen hasta años después.
Envejecimiento
El debilitamiento natural de los músculos del esfínter y la disminución de la sensibilidad rectal con el paso del tiempo contribuyen a la aparición de síntomas en las personas mayores.
Diarrea crónica o estreñimiento
Las deposiciones blandas frecuentes sobrecargan el esfínter. El estreñimiento grave puede provocar incontinencia por rebosamiento en torno a las heces retenidas.
Lesión muscular
Una cirugía anal previa, una lesión o un traumatismo durante el parto pueden debilitar los músculos del esfínter que retienen las heces.
Daño nervioso
Enfermedades como la diabetes, la esclerosis múltiple, las lesiones medulares o los accidentes cerebrovasculares pueden afectar a los nervios que controlan la función intestinal.
Hemorroides y prolapso rectal
Ambos pueden afectar a la capacidad del esfínter para cerrarse por completo.
Disfunción del suelo pélvico
Los músculos del suelo pélvico debilitados o con falta de coordinación afectan al control intestinal, a menudo junto con problemas urinarios.
EII o SII
Las enfermedades inflamatorias o funcionales del intestino pueden provocar urgencia y heces blandas que superan la capacidad del esfínter.
Cómo se diagnostica la incontinencia fecal
Durante la consulta, el Dr. Chung analizará detenidamente sus síntomas, su historial médico y los factores relacionados con su estilo de vida. A continuación, se le realizará un examen físico completo, que suele incluir un tacto rectal para evaluar el tono del esfínter. Existen varias pruebas diagnósticas que ayudan a determinar la causa subyacente:
Manometría anorrectal
Mide la fuerza de los músculos del esfínter anal y la sensibilidad del recto. Ayuda a detectar problemas musculares o nerviosos.
Ecografía endoanal
Ofrece una imagen detallada de los músculos del esfínter para detectar desgarros o debilidades, a menudo relacionados con partos o intervenciones quirúrgicas anteriores.
Defecografía por resonancia magnética
Evalúa el funcionamiento del suelo pélvico durante la defecación. Resulta útil cuando se sospecha de una disfunción del suelo pélvico.
Colonoscopia
Se recomienda descartar posibles enfermedades subyacentes, como la EII, tumores o inflamaciones, que podrían estar contribuyendo a ello.
Opciones de tratamiento
El tratamiento es muy personalizado. La mayoría de los pacientes mejoran con una combinación de estrategias, que comienza con medidas conservadoras y se intensifica solo si es necesario.
Primera línea
Cambios en la alimentación y en los hábitos intestinales
Ajustar la ingesta de fibra para mejorar la consistencia de las heces suele ser el punto de partida más sencillo y eficaz. El Dr. Chung puede recomendar aumentar la fibra dietética, mantenerse hidratado, identificar los alimentos desencadenantes mediante un diario alimenticio y establecer un horario regular para ir al baño con el fin de evitar accidentes.
Fundamentos de la atención
Rehabilitación del suelo pélvico
El fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico mediante ejercicios específicos, a menudo en colaboración con un fisioterapeuta especializado en el suelo pélvico, puede mejorar significativamente el control intestinal. La terapia de biorretroalimentación utiliza sensores para ayudarte a aprender a activar los músculos adecuados de forma correcta. Resulta muy eficaz para muchos pacientes, especialmente cuando la debilidad muscular es el principal problema.
Solidario
Medicamentos
Los agentes formadores de volumen, como Citrucel o Metamucil, regulan el tránsito intestinal y mejoran la consistencia de las heces. Los medicamentos antidiarreicos, como la loperamida, pueden ralentizar el tránsito intestinal y mejorar el control en pacientes cuyo principal problema son las heces blandas o la urgencia por defecar.
Cuando sea necesario
Tratamientos de procedimiento
Cuando los tratamientos conservadores no son suficientes, existen varias opciones quirúrgicas que pueden resultar de ayuda. La esfinteroplastia repara quirúrgicamente los músculos del esfínter dañados y restaura el control. La estimulación del nervio sacro (neuromodulación) utiliza un pequeño dispositivo implantado para estimular los nervios que controlan la función intestinal, lo que ha ayudado de manera significativa a muchos pacientes que no habían respondido a otros tratamientos.
Acerca de la fisioterapia del suelo pélvico: Muchos pacientes obtienen grandes beneficios al trabajar con un fisioterapeuta especializado en el suelo pélvico, que puede ofrecerles ejercicios personalizados, entrenamiento con biorretroalimentación y terapia manual. El Dr. Chung puede derivarle a un especialista si esto forma parte de su plan de tratamiento.
Recuperación y atención continuada
Los plazos de recuperación y los cuidados posteriores dependen del tipo de tratamiento. Las intervenciones dietéticas y de fortalecimiento del suelo pélvico suelen dar resultados tras semanas o meses de práctica constante. Los tratamientos quirúrgicos y de neuromodulación tienen sus propios plazos de recuperación, y se proporcionan instrucciones postoperatorias detalladas.
Un seguimiento continuo permite ajustar el plan de tratamiento y mantener los avances. La mayoría de los pacientes experimentan una mejora notable y recuperan la confianza en sus actividades cotidianas.
Da el primer paso
La incontinencia fecal es una afección médica, no algo de lo que avergonzarse. El Dr. Chung trata esta afección con la naturalidad que merece. La consulta es confidencial, directa y, a menudo, el punto de partida para una mejora real.
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