El embarazo y las hemorroides: lo que nadie te cuenta

2 de abril de 2026

Si te encuentras en esta situación, no estás solo, y no tienes por qué «aguantarte».

Por qué el embarazo y las hemorroides suelen ir de la mano

Parece casi una trampa: justo cuando estás lidiando con las exigencias físicas que supone gestar a un ser humano, tu cuerpo se convierte en el entorno perfecto para que las hemorroides proliferen. Hay tres razones principales por las que ocurre esto:

  • Aumento de la presión: El útero, a medida que crece, ejerce una presión directa sobre las venas pélvicas y la vena cava inferior. Esto ralentiza el retorno sanguíneo desde la parte inferior del cuerpo, lo que provoca que las venas de la zona rectal se hinchen.
  • Aumento de la progesterona: esta hormona es esencial para el embarazo, ya que relaja las paredes del útero, pero también relaja las paredes de las venas, lo que hace que se hinchen con mayor facilidad. Además, ralentiza el tracto digestivo, lo que a menudo provoca estreñimiento.
  • El factor «empuje»: el esfuerzo físico del parto suele ser el punto de inflexión que provoca que las hemorroides existentes se agraven o que se formen otras nuevas inmediatamente después del parto.

Remedios caseros seguros para la fase de «bultos»

Durante el embarazo, hay que tener mucho cuidado con lo que se utiliza. La mayoría de los tratamientos se centran en el control de los síntomas hasta que hayas dado a luz y hayas terminado de dar el pecho.

  • Fibra y líquidos: esta es tu primera línea de defensa. Toma suplementos de fibra seguros y bebe mucha agua para mantener las heces blandas y evitar el esfuerzo al defecar.
  • Dormir de lado: Intenta acostarte sobre el lado izquierdo para aliviar la presión sobre las venas pélvicas y mejorar la circulación sanguínea.
  • Baños calientes: un baño de asiento de 15 minutos puede hacer maravillas para aliviar la hinchazón.
  • Hamamelis: Las toallitas de hamamelis sin perfume son una forma segura y refrescante de aliviar el picor y las molestias.
  • Advertencia sobre el cojín «Donut»: tal y como hemos mencionado anteriormente, si tienes hemorroides grandes que sobresalen, no utilices el cojín «Donut». De hecho, puede provocar que la sangre se acumule y agrave la presión.

Posparto: cuándo acudir al médico

La mayoría de las hemorroides relacionadas con el embarazo mejoran por sí solas tras el parto, cuando los niveles hormonales se estabilizan. Sin embargo, en algunas madres los síntomas no desaparecen o incluso empeoran.

El Dr. Chung recomienda esperar al menos seis semanas después del parto y haber terminado de dar el pecho antes de plantearse una intervención correctiva. Esto le da tiempo a tu cuerpo para volver a su «nueva normalidad». Si sigues teniendo sangrado, dolor o protuberancias después de ese momento, es hora de acudir a una consulta.

Un problema habitual que observamos es que las madres primerizas suelen tener una fisura anal (un pequeño desgarro) en lugar de una hemorroide. Las molestias son similares, pero una fisura requiere un plan de tratamiento completamente diferente. Acudir a un profesional para que evalúe la situación te garantiza que no perderás el tiempo con un tratamiento inadecuado.

El servicio de asistencia para madres primerizas

Si necesitas someterte a una intervención tras el embarazo, la forma de llevarla a cabo es importante. El Dr. Chung cuenta con 11 años de experiencia atendiendo las necesidades específicas de las pacientes posparto.

En los hospitales convencionales es posible que tengas que esperar semanas para una revisión, pero sabemos que las mamás primerizas no tienen tiempo para eso. Nuestro protocolo incluye una revisión en el plazo de una semana tras la intervención y acceso al Dr. Chung las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a través de su teléfono móvil. La recuperación no debería suponer una carga adicional mientras cuidas de tu recién nacido. Te ofrecemos el tratamiento específico del dolor y la comunicación directa que necesitas para volver con tu familia lo antes posible.