
Si te encuentras en esta situación, no estás solo, y no tienes por qué «aguantarte».
Parece casi una trampa: justo cuando estás lidiando con las exigencias físicas que supone gestar a un ser humano, tu cuerpo se convierte en el entorno perfecto para que las hemorroides proliferen. Hay tres razones principales por las que ocurre esto:
Durante el embarazo, hay que tener mucho cuidado con lo que se utiliza. La mayoría de los tratamientos se centran en el control de los síntomas hasta que hayas dado a luz y hayas terminado de dar el pecho.
La mayoría de las hemorroides relacionadas con el embarazo mejoran por sí solas tras el parto, cuando los niveles hormonales se estabilizan. Sin embargo, en algunas madres los síntomas no desaparecen o incluso empeoran.
El Dr. Chung recomienda esperar al menos seis semanas después del parto y haber terminado de dar el pecho antes de plantearse una intervención correctiva. Esto le da tiempo a tu cuerpo para volver a su «nueva normalidad». Si sigues teniendo sangrado, dolor o protuberancias después de ese momento, es hora de acudir a una consulta.
Un problema habitual que observamos es que las madres primerizas suelen tener una fisura anal (un pequeño desgarro) en lugar de una hemorroide. Las molestias son similares, pero una fisura requiere un plan de tratamiento completamente diferente. Acudir a un profesional para que evalúe la situación te garantiza que no perderás el tiempo con un tratamiento inadecuado.
Si necesitas someterte a una intervención tras el embarazo, la forma de llevarla a cabo es importante. El Dr. Chung cuenta con 11 años de experiencia atendiendo las necesidades específicas de las pacientes posparto.
En los hospitales convencionales es posible que tengas que esperar semanas para una revisión, pero sabemos que las mamás primerizas no tienen tiempo para eso. Nuestro protocolo incluye una revisión en el plazo de una semana tras la intervención y acceso al Dr. Chung las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a través de su teléfono móvil. La recuperación no debería suponer una carga adicional mientras cuidas de tu recién nacido. Te ofrecemos el tratamiento específico del dolor y la comunicación directa que necesitas para volver con tu familia lo antes posible.